82. El pasado lo había alcanzado
Sara Sandoval
Mi papá subió la maleta a mi auto y yo lo observé intentando sonreír.
—Nos vemos… espero que pronto —dije, mientras lo abrazaba con fuerza. No sabía hasta cuándo volvería a verlo. Quizá hasta mi graduación.
Su mano grande y cálida acarició mi espalda con ese cariño que siempre me había hecho sentir segura.
—Estaré esperando ese día —susurró—. No olvides que te quiero, mi bella potro salvaje.
Lo abracé de nuevo, intentando grabar ese momento en mi memoria.
—Papá, para que no te lle