84. El compañero de celda
Ernesto Duarte
—Vaya… pensé que este día nunca llegaría. Lo había imaginado, incluso esperado, pero jamás con esta mezcla de asco y cansancio. Ernesto Duarte… tras las rejas —dijo, con esa sonrisa torcida que conocía mejor de lo que me gustaría. Su voz me atravesó como un recuerdo que preferiría borrar.
Me puse de pie, mirándola directo a los ojos, sosteniéndole la mirada como si no existieran esos malditos barrotes entre nosotros.
—Lo único malo de estar aquí encerrado es que tengo que aguanta