56. Soy tuya
Sara SandovalSubí a la habitación con el corazón golpeando como un tambor en mi pecho. Todo esto era tan irreal… ¿cómo podía haber alguien capaz de mover tanto mi mundo en tan poco tiempo?El guardarropa me dejó sin palabras. Vestidos, blusas, zapatos, todo perfectamente ordenado, como si alguien hubiera tomado mis medidas con exactitud. Toqué las telas, suaves, delicadas, sintiendo cómo el nerviosismo se mezclaba con la emoción.Al final elegí un vestido ligero color azul, sencillo pero elegante, que caía justo por debajo de las rodillas. Debajo me puse un bikini. No podía evitar sonreír con cierta timidez mientras me miraba al espejo: Ernesto ya me había visto desnuda, sí, pero eso había sido entre sábanas, en la intimidad de una habitación tenue… no en plena luz, caminando por la piscina o, quizás, junto al mar. Era distinto. Se sentía… más vulnerable, más real.Me recogí el cabello en una coleta alta, dejando al descubierto mi cuello. Rocíe mi perfume favorito por todo mi cuerpo,
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