Preguntó con la voz completamente ronca el mayor y las piernas de Pilar simplemente temblaron, su mente quedó en blanco, tratando de asimilar o, mejor dicho, tratando de encontrarle sentido a las palabras que Ares le acababa de decir, pero tal parecía que no podía.—¿Con qué?, ¿de qué?Preguntó con voz trémula, y es que no era para menos, estaba sintiendo el pene erecto de Ares posarse en su trasero, mientras las manos del CEO subían con suavidad por su abdomen, que si bien estaba chato, su piel estaba un poco flácida, aun así, a Ares parecía no incomodarlo, mucho menos importarle aquel detalle.—Ares.Lo llamó a la vez que liberaba un suspiro, sintiendo el calor brotar, no solo de entre sus piernas, sino de todo su ser, sus ojos clavados en el cristal que reflejaban los ojos del magnate, mientras sus manos continuaban subiendo, lentas y tortuosas, hasta finalmente llegar a su sostén.—Solo di si quieres que te ayude, o no.Su voz a pesar de ser gutural y profunda, no guardaban orden
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