Daniel caminó de forma despreocupada hacia el piso donde estaba ubicada la guardería, mientras que en su mente se repetían las palabras de su madre, ese bastardo era hijo de un vagabundo, y aun así estaba seguro de que por más que él le dijera aquel dato a Pilar ella no se desharía, de ese estorbo.—Señor Duarte, ¿que lo trae por aquí?No era de extrañar que el personal de seguridad supiera su nombre, si hasta hace un día atrás él era el CEO de aquel lugar.—Nada en particular solo, busco... Distraerme un poco, y no hay nada mejor que ver a los niños reír, para renovar energías.Dijo al tiempo que mostraba una sonrisa que aparentaba ser sincera, queriendo dar un paso al interior de aquel lugar, sin embargo, el guardia lo detuvo una vez más.—Comprendo, hoy en particular debe ser un día estresante para usted, aun así, lamento informarle, que, ya que no tiene ningún niño en el sector de guarderías, no puedo dejarlo ingresar.—O, ¿en verdad?, no sabía esas reglas, ¿son nuevas?—No señor,
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