~LEO~ Habían pasado varios días desde aquella pequeña discusión con Oliver, y aunque me sentía mal por ello, la tensión no había desaparecido, porque no era algo que se resolviera con el tiempo ni con el silencio, y en el rancho el silencio nunca duraba demasiado, aunque ese día lo sentía distinto, más pesado, como si todo estuviera contenido bajo la superficie esperando el momento para salir.Me levanté antes del amanecer, como de costumbre, con el cuerpo acostumbrado al trabajo y la mente ocupada en todo lo que había que hacer, tal y como mi padre me había inculcado y enseñado desde que era un niño.El aire todavía estaba fresco cuando salí de la casa, y el cielo apenas comenzaba a aclararse, tiñéndose de tonos suaves mientras el día despertaba lentamente. Pasé la mañana entre corrales, revisando animales, organizando tareas con los hombres y supervisando el trabajo en las tierras del este.El nacimiento de los potrillos de días atrás todavía daba de qué hablar, y me aseguré de qu
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