~OLIVER~
Entré sin tocar y mucho menos sin anunciarme.
No fue una decisión pensada, ni un descuido consciente. Simplemente hice lo de siempre. Giré el picaporte y empujé la puerta como lo había hecho toda la vida, porque era la habitación de Leo y nunca había necesitado anunciarme para entrar.
Entre nosotros no existían esas barreras, o al menos eso era lo que siempre había creído.
Hasta ese momento.
Me detuve en seco apenas crucé el umbral.
Leo estaba de espaldas a la puerta, de pie frente al