~SHELIA~ Verlo allí, delante de mí, fue como si el tiempo se doblara sobre sí mismo sin avisar. Durante años lo había recordado de muchas formas distintas, a veces con claridad, otras con esa neblina que deja la distancia, como si ciertos detalles se desdibujaran para proteger lo que dolía demasiado. Lo había pensado en momentos concretos, en recuerdos que se colaban sin permiso, en conversaciones que nunca tuvimos y en despedidas que jamás llegaron a ocurrir de verdad. Pero nada de eso se parecía a tenerlo enfrente otra vez. Oliver estaba ahí. Real. Más alto, más marcado, con esa presencia que siempre había tenido pero ahora más definida, más adulta, más consciente. Su expresión era distinta también, más contenida, como si hubiera aprendido a guardar lo que sentía en un lugar más profundo. Y aun así, había algo en sus ojos que no había cambiado, algo que reconocí de inmediato y que me hizo sentir una presión extraña en el pecho. El chico que había sido mi mejor amigo, práctica
Ler mais