Narrado por Eryon Corrí de regreso al castillo en forma de lobo, con mis betas detrás. El viaje al norte fue un éxito: sellamos acuerdos con dos aldeas, reforzamos vigilancia y dejamos claro que nadie cruza mis límites sin pagar el precio. Era lo que tenía que hacer.Pero mientras más cerca estaba de casa, más me apretaba el pecho por una razón.Mi Luna.Apenas cruzamos los portones, varios omegas salen a recibirnos. Inclinan la cabeza, se apresuran a ofrecer agua, toallas, noticias pequeñas que no me importan.Busco con la mirada una sola cosa.No está.No veo el cabello oscuro, no veo sus ojos, no escucho su voz. No está esperándome como lo hacía antes, cuando ya no era hielo… cuando se volvió mi calma.Me detengo. Mis betas también. El silencio dura un segundo demasiado largo.Me transformo.La piel vuelve, los huesos vuelven, el mundo vuelve a ser humano y pesado. Me pongo los pantalones que uno de los omegas dejó listos, y todavía estoy acomodándome la camisa cuando Bardok apare
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