ADRIAN—Bianca… ¿qué haces aquí? —pregunta Christopher, claramente desconcertado.Por la forma en que la mira, queda en evidencia que es el único que aún no entiende nada. Sus ojos bajan hacia Austin y luego vuelven a ella, recorriéndola con una mezcla de sorpresa y juicio mal disimulado, hasta que finalmente llega a una conclusión equivocada.—Eres su empleada —dice, casi con seguridad.Las palabras provocan una risa inmediata en Margaret y en Susy, que no se esfuerzan en ocultar el desprecio mientras observan a Bianca de pies a cabeza. Es una risa cargada de veneno, de esas que buscan humillar sin necesidad de levantar la voz. Christian, en cambio, no se suma; su mirada está fija en Bianca, intensa, incómodamente fija… como si, en el fondo, deseara estar ocupando mi lugar.No le doy tiempo a que esa idea se instale.—Es mi esposa —corrijo con firmeza, marcando cada palabra—. Bianca Jones.El impacto es inmediato. Christopher abre los ojos con sorpresa genuina, como si la información
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