ADRIANObservo cómo Victoria termina de arreglar a Francis mientras Bianca y yo compartimos una mirada cómplice. Ambos estamos haciendo un esfuerzo enorme por no reírnos.Desde que llegaron, Francis no ha dejado de fastidiar con que quiere verse “como un verdadero vaquero”, y Victoria, lejos de detenerlo, decidió tomarse el asunto demasiado en serio.Le consiguió botas, una camisa ajustada, cinturón enorme y un sombrero que ahora acomoda con dedicación exagerada, girándolo sobre sí mismo para inspeccionarlo mejor.Y Francis, por supuesto, coopera encantado.Se deja mover como muñeco mientras posa con una seguridad ridícula.—Perfecto —dice Victoria orgullosa—. Ahora sí pareces alguien de aquí.Francis se acomoda el sombrero lentamente y adopta una expresión seria que no le dura ni dos segundos.—¡Tráeme una cerveza, mujer! —le ordena imitando el acento del pueblo—. Y te apresuras.Luego le da una palmada en la nalga antes de echarse a reír él solo.Eso basta para que Bianca p
Ler mais