CHRISTIAN
Observo la hora por quinta vez en menos de diez minutos.
Las siete en punto.
Y desde que bailé con Bianca aquella tarde, no he vuelto a verla. Es ridículo, porque ya no somos niños y claramente ella tiene una vida completamente distinta a la que alguna vez imaginé… pero aun así las ganas de verla siguen instaladas en mi cabeza, ocupándolo todo.
No quiero nada complicado.
O al menos eso intento repetirme.
Solo quiero verla, saber cómo está, escucharla hablar, aunque sea unos minutos.
N