–Valentina, ¿encontraste el secador?– preguntó Alexander entrando en la habitación, y se detuvo al ver a Valentina sosteniendo los portarretratos. Ella no debía haber visto aquello.–Valentina...– dijo él acercándose, pero fue interrumpido.–¿Es ella? ¿Es ella la mujer que amas?––Valentina, no es así, yo...––Dijiste que querías empezar una relación conmigo, dijiste que seríamos solo nosotros dos, pero guardaste estas fotos al lado de tu cama para poder verla todos los días al dormir y al despertar. Dime, ¿qué es lo que realmente quieres de mí, Alexander? Ya me tenías en tus manos, no tenía forma de rechazar este matrimonio, entonces ¿por qué fingir e ilusionarme con falsas esperanzas si todavía la amas? ¿Te parece divertido?! ¿Viste que yo estaba enamorada de ti y decidiste usar eso para vengarte por haber sido obligado a casarte conmigo?!!– Valentina arrojó los portarretratos al suelo, rompiéndolos, mientras las lágrimas corrían por su rostro.Alexander miró los portarretratos y su
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