Alexander salió de su coche frente a la empresa y sonrió al ver a Valentina bajar del taxi justo delante de él.
Ambos se miraron con leves sonrisas, y Valentina caminó hasta Alexander.
–Buenos días, señor Riva Palácio–
–Buenos días, señorita Medina. ¿Vamos?– preguntó Alexander, dando espacio para que Valentina pasara al frente, y así lo hizo.
La pareja entró en la empresa llamando la atención de todas las miradas, que sonreían y cuchicheaban; al fin y al cabo, era la primera vez que los veían l