Valentina se cambió de ropa por tercera vez y se miró en el espejo.
–¿Por qué nada parece quedar bien? ¿Crees que engordé?–
Letícia puso los ojos en blanco, acostada en la cama de Valentina, que estaba llena de ropa.
–No hay nada de malo con tu ropa, formas parte del reducido grupo de personas que se ven bien incluso vistiendo un saco de papas–
–¿Entonces por qué siento que hoy nada me queda bien? ¡Todo parece tener algo que no encaja!–
–Eso es porque vas a ver a Alexander después de varios día