Astrid Novak apareció en el escenario con la energía de un huracán. Chaqueta de cuero, cabello oscuro suelto, voz rasposa y presencia arrolladora. Desde la primera canción, la conexión con el público fue instantánea. Cada acorde de su guitarra, cada palabra de sus canciones, cada mirada al público parecía encender aún más la emoción en el estadio. Luca la observó con genuina fascinación. No se trataba solo de talento. Se trataba de algo más. Una presencia que atrapaba, un fuego que se sentía incluso a la distancia. Valentina, que estaba a su lado, lo miró de reojo y sonrió. —Sabía que te iba a gustar. Luca negó con la cabeza y bebió un sorbo de su whisky. —Tiene algo. No sé qué es, pero lo tiene. El concierto continuó con un ritmo imparable. Canción tras canción, el público cantaba cada palabra, y por un momento Luca dejó de lado los negocios, el club, las preocupaciones. Solo estaba allí, disfrutando del espectáculo. Cuando el show llegó a su clímax, con las luces parpadeando
Leer más