—Seina, hemos venido a llevarte al baño, ¿Puedes salir? — Dijo una de las asistentes, con suavidad.Seina dudó, pero finalmente salió, ayudada por las manos amables de las sirvientas. La colocaron en la tina y la dejaron sola un momento, hasta que Xurun apareció de nuevo, esta vez sin previo aviso.—Mi señor, no puedo permitir esto, debe respetar a Seina. Ella no es su esposa — Protestó una asistente, utilizando magia para cubrirla con espuma.Xurun observó la escena con calma —Será rápido — Respondió, con voz firme.Su mirada recorrió a Seina, pálida, con los labios empezando a tornarse morados —Mi señor, ¿Está ocurriendo algo? — Preguntó la asistente, preocupada— Ella no es su esposa ——Salgan, necesito transferirle calor — Ordenó Xurun, su tono firme, pero sin perder la calma— Si ven, se está poniendo peor —Comprendiendo la gravedad, las asistentes se retiraron y cerraron la puerta. Xurun se acercó y comenzó a quitarse la ropa, mientras Seina apenas podía enfocar la vista. Con cui
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