—Seina, hemos venido a llevarte al baño, ¿Puedes salir? — Dijo una de las asistentes, con suavidad.
Seina dudó, pero finalmente salió, ayudada por las manos amables de las sirvientas. La colocaron en la tina y la dejaron sola un momento, hasta que Xurun apareció de nuevo, esta vez sin previo aviso.
—Mi señor, no puedo permitir esto, debe respetar a Seina. Ella no es su esposa — Protestó una asistente, utilizando magia para cubrirla con espuma.
Xurun observó la escena con calma —Será rápido — Re