Le rozó la mejilla con un beso antes de marcharse, dejándole entre las manos una pulsera finamente trabajada, réplica de la que alguna vez llevó Siria. Le explicó su propósito en voz baja, y cuando se alejó, Mildred la sostuvo un momento, sintiendo su poder vibrar suavemente.Entonces supo que debía prepararse. Entrenar. Algo grande se acercaba, y ni siquiera los clanes más antiguos estaban listos para ello.Pasaron unas semanas, y Sujhan comenzaba a dominar con mayor precisión su energía, tal como Andy le había enseñado. Cada movimiento, cada respiración, era más firme, más consciente. Mientras tanto, él continuaba sumergido entre los libros que había logrado rescatar de la biblioteca de su padre, buscando en ellos secretos antiguos y hechizos olvidados.El sonido agudo del intercomunicador rompió la calma. Andy levantó la vista y respondió enseguida, con una sonrisa que suavizó su rostro.—Melany, hola… — Su voz sonó cálida, llena de nostalgia— Me haces mucha falta. Aquí la primaver
Leer más