Mildred, la matriarca, caminaba con paso sereno entre las filas de hadas que regresaban triunfantes del trabajo de invierno, pero su mirada buscaba un rostro entre todos.—Hijo, veo que todo salió bien… — Dijo con voz calmada, aunque sus ojos denotaban inquietud— ¿Y dónde está Seina? No la veo —Xurun, que hasta entonces parecía relajado, se tensó al instante —¿Espera… ella no está acá? — Preguntó, con los ojos muy abiertos, sintiendo cómo un escalofrío le recorría la espalda —Mildred frunció el ceño, cruzando los brazos —No. Y se supone que viene con ustedes—respondió, su voz ahora más firme.Xurun giró hacia Suri, su asistente, intentando mantener la compostura, aunque por dentro algo comenzaba a hundírsele en el pecho.—Por favor, ve a verificar si está en su casa ——Sí, mi señor — Respondió Suri, inclinando la cabeza antes de salir volando con rapidez, dejando una estela de polvo dorado en el aire.El silencio entre madre e hijo se volvió denso. Mildred lo miró fijamente, su sembl
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