CATALINAMarqué el número de Alejandro por enésima vez mientras el conductor me llevaba a casa; una vez más, la llamada fue directo al buzón de voz.Fernández me llevó al trabajo esta mañana, y luego, a mitad del día, entró para decirme que tenía unos asuntos importantes que atender y que un nuevo conductor ocuparía su lugar.Eso se suponía que debía ser normal, quiero decir, ¿me lo comunicó directamente, no?Pero no lo fue.Los últimos meses que he pasado con Alejandro me han enseñado que la confianza es oro, y no vas por ahí entregándole oro a cualquiera… las consecuencias de eso serían graves.Desde entonces, he intentado comunicarme con él, pero ha sido imposible.El conductor se detuvo en la entrada y un suspiro escapó de mis labios.—Gracias —murmuré al bajar del auto.El coche de Alejandro seguía en el estacionamiento; de hecho, había más guardias ubicados en puntos estratégicos de los que había visto jamás en la mansión.Después del secuestro de Marisol, se asignaron guardias,
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