Los ojos de Chloe me vieron con compasión; si tan solo supiera que ella era la mujer que Aleksander quería, seguramente lo rechazaría de manera tajante. No quería que las cosas fueran de esa manera porque me iba a doler ver a ese hombre llorar por un sentimiento no correspondido.—No debí estar con él sin conocerlo; en su momento me parecía una buena idea, pero lo cierto es que me equivoqué al estar con un hombre que evidentemente no es para mí.—No digas eso, las cosas entre ustedes son diferentes. Yo me vendí ante aquel hombre, de alguna manera lo hice —ella bajó la cabeza—, pero tú no, lo que hiciste no fue por necesidad, sino por otra cosa, así que no somos iguales, en serio que no.—Soy una tonta, Chloe —sequé mis lágrimas con rapidez—, pero las cosas son así y no puedo hacer nada para cambiarlas; al final de cuentas, este es mi destino y entre más pronto comience a aceptarlo, pues va a ser mejor, en serio que sí.—Brielle, las cosas no son así. Habla con Aleksander; quizás ante
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