El helicóptero se elevó por todo lo alto; tenía mitad certeza y mitad ansiedad al pensar en lo que nos esperaba en ese momento. —Has estado un poco callada, amor —Aleksander tomó mi mano—. ¿Todo se encuentra bien? Si te sientes mal, podemos hacer una parada.—No es para tanto, es solo que me pregunto en qué momento simplemente vas a llevar la vida tranquila que tanto anhelas. Cuando pienso que finalmente llega algo de tranquilidad, algo tiene que suceder y sucede.—Deja de decir esas cosas, vas a ver que después de esto todo será una gran tranquilidad. Dicen que después de la tormenta llega la calma y eso es algo que va a suceder, aunque te cueste creerlo en estos momentos porque han sido problemas tras problemas.—De igual manera, sé bien que las cosas no se van a resolver con llorar; lo que me preocupa de todo esto es que las niñas están expuestas a una situación en la que no deberían de estarlo.—En eso tienes razón, no puedo creer que un hombre sea tan ruin como para venir a quer
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