Con Dimitri muerto, su imperio de cincuenta años colapsó en cincuenta minutos.La fortaleza que había parecido inexpugnable se desmoronó como un castillo de naipes cuando los guardias comprendieron que el hombre que firmaba sus cheques yacía muerto en el suelo de mármol. El primero en desertar fue Volkov, el capitán de seguridad que había servido a Dimitri durante dos décadas. Dejó caer su rifle AK-47 al suelo con un estruendo metálico que resonó por los pasillos de piedra, se quitó el brazalete con el emblema del Council, y caminó hacia los muelles sin mirar atrás.Los demás lo siguieron como fichas de dominó cayendo en secuencia inevitable. Veinte guardias se convirtieron en diez, luego en cinco, hasta que solo quedaron los cadáveres y el eco de botas militares corriendo hacia la salvación.Isabella Volkov, con la eficiencia brutal de quien había sobrevivido en ese infierno durante años, tomó el control de la evacuación del personal inocente. Cocineros, personal de limpieza, técnico
Ler mais