Mundo ficciónIniciar sesiónEl Senador liberado les ofreció algo que nunca tuvieron: inmunidad total a cambio de testimonios.
Howard Wilson tenía sesenta y dos años, cabello plateado perfectamente peinado hacia atrás, y cicatrices recientes en las muñecas donde las esposas de Dimitri habían dejado su marca. Se sentó frente a Diego y Valentina en la sala de interrogatorios del FBI en Washington D.C., con las manos entrelazadas sobre la mesa de acero inoxidable, y ha







