Mundo ficciónIniciar sesiónEl vuelo a Florencia duró ocho horas, pero Diego envejeció ocho años mirando por la ventana, imaginando cada forma en que Elena podría destruir lo que restaba de su familia.
Valentina permanecía a su lado, con los dedos entrelazados con los suyos en un agarre que había dejado de ser reconfortante hacía kilómetros. Ahora era simplemente necesario, como el oxígeno o el latido constante del corazón. Hermann Jr. dorm&iac







