Sus fuertes manos recorren cada parte de mi anatomía con hambre, mi cuerpo se siente caliente y a punto de hacer erupción. —Eres tan hermosa bambina cattiva. —muerde mi labio inferior haciendo que una corriente recorra cada centímetro de mi cuerpo. —No me digas palabras que no conozco. —reprocho intentando separarlo de mí, pero su fuerte agarre me lo impide— Esto no está bien, debemos parar. —No me pidas eso, cuando lo que más he deseado es tenerte a mi merced desde esta mañana que te cruzaste en mi camino. —se aleja para posar sus hermosos ojos azules sobre los míos—. No pensé tener tanta suerte, pero míranos aquí. No tienes idea de como deseo empotrarte contra la pared, poseer tu cuerpo una y otra vez sin descanso hasta que se te olvide como te llamas. Me quedo en silencio tratando de asimilar cada una de sus palabras, no tengo idea de lo que hago, pero si de algo estoy completamente segura, es de experimentar lo que sea que me ofrezca este hombre. —Siente como me tienes.
Leer más