Después de dejarla en la entrada de su edificio, fue una maldita tortura, deseaba que siquiera se le ocurriera invitarme a subir para tomar un café, pero conociendo como es su maldito carácter, lo que podía era invitarme a que le besara los pies.No voy a negar que su prepotencia y su carácter de mierda me la pone dura, pero carajo, esa mujer me hace perder la cabeza en un abrir y cerrar de ojos ignorándome olímpicamente.Entre los dos hay una atracción sexual que no se puede ocultar a simple vista. Ella cree que no me he dado cuenta de sus miradas cada vez que nos encontramos en una junta. Si no fuese la hija de mi socio, me la hubiera tirado sobre mi escritorio más de una vez, pero sé que ella no se va a dejar hacer y no va a caer en mis garras de la noche a la mañana.Para muchos soy un intachable y respetado empresario que no hace más que trabajar por mantener la empresa a flote, pero la realidad es otra. Me gusta dominar en todos los aspectos, pero mucho más durante el sexo, me g
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