La puerta de la oficina se cierra detrás de ellos con un sonido seco, uno que parece sellar el aire que queda atrapado dentro del lugar. No pasa mucho tiempo antes de que todos pueden sentir como el ambiente comienza a sentirse ahogado y las paredes opresivas. Detrás del escritorio, el director del hospital se mantiene de pie por unos segundos antes de tomar asiento, intentando aparentar una calma que no siente ni puede sostenerse del todo.Frente a él, Kirsteen permanece sentada en la silla del centro, erguida, con las manos posadas sobre sus piernas cruzadas, sin apartar la mirada del rostro del médico. A su lado, Ian se mantiene de pie, ligeramente inclinado hacia adelante, apoyando una mano sobre el respaldo de la silla mientras la otra descansa en el bolsillo de su pantalón. No dice nada, pero su sola presencia basta para incomodar.Helena, por su parte, ni siquiera mira al director. Sentada a un costado, tiene varias carpetas abiertas en la mesa frente a ella. Sus dedos pasan la
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