Cuando entran en la habitación, Kirsteen siente que el aire abandona sus pulmones tan pronto como su mirada se encuentra como la figura de su padre tendida sobre la cama. Para cualquier otra persona aquella imagen no tendría nada de especial, después de todo sería como otra visita médica más o algún familiar que se encuentra internado. Una habitación totalmente blanca y antiséptica, el olor de medicamentos limpieza extrema característico de los hospitales, una máquina de monitoreo como cualquier otra y un paciente más esperando que su familia llegue para hacerle compañía, pero para Kirsteen, esa imagen representa más… mucho más.Es cierto que, al igual que los últimos años, Blair permanece acostado sobre la cama, inmóvil, pero ella sí es capaz de notar los cambios. En esos dos meses transcurridos en los cuales no pudo estar allí para él, ahora puede notarlo mucho más delgado, su rostro más pálido y demacrado. Es cierto, el sonido constante de los monitores cardíacos es lo único que l
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