El contraste entre el interior calmado de la cafetería y el pequeño parque que se encuentra frente a este es demasiado evidente, incluso sin necesidad de cruzar la puerta, o tal vez son ellas quienes lo perciben así. Afuera, el aire se siente más ligero, acompañado por el sonido constante de las risas infantiles y el leve crujir de las hojas pisadas a sus pasos. Sin quedarse ajena de ese ambiente, Victoria corre de un lado a otro con energía inagotable, deteniéndose solo lo necesario para elegir a cual juego se cambiará, pero solo se impulsa en el columpio unas cuantas veces antes de volver a bajar y repetir el mismo recorrido con la misma emoción ahora hacia la rueda.Siena la observa desde uno de los bancos cercanos, con la atención completamente centrada en ella. Su postura es relajada, aunque no del todo, después de todo, una parte de su mente se mantiene atenta y repitiendo todos los escenarios que pueden llegar a presentarse al otro lado de la calle, dentro de la cafetería donde
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