No hay un solo rincón de la habitación que no deje de reflejar un aire muy profesional, mismo que comienza a hacer que respirar se torne difícil, definitivamente, contrario a Siena quien en esas horas se ha estado moviendo como pez en el agua, ese es un ambiente con el que Franco nunca podrá sentirse cómodo. De hecho, de no ser porque cada tanto se deja escuchar el leve sonido que provienen de las hojas del informe médico al ser revisadas, podría jurar que va a terminar volviéndose loco por el silencio.Siena permanece sentada junto a él, con las manos entrelazadas sobre su regazo y una postura recta mientras el doctor Johnson sostiene el expediente entre sus manos con su mirada recorriendo cada línea con atención, sus cejas frunciéndose ligeramente en señal de concentración. Para cualquiera, la postura de Siena no diría nada, pero, para él que la conoce bien, nota la tensión en sus hombros y eso le es suficiente para ser consciente de la inquietud que intenta mantener bajo control.F
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