El silencio de Nora no era vacío, y al principio lo confundí con eso: con ausencia, con desconexión, con una forma de estar sin realmente estar.Después de todo lo que había pasado, su retraimiento parecía lógico, casi esperado, pero con el tiempo entendí que no era eso.No era vacío, era reconstrucción.Había empezado terapia semanas atrás, aunque nunca lo anunció como una decisión formal. No hubo conversaciones largas ni explicaciones detalladas.Simplemente un día ajustó su rutina, cambió ciertos horarios y empezó a salir dos veces por semana en momentos muy específicos.No pregunté, no porque no me importara, sino porque entendía lo suficiente como para no invadir ese proceso.La primera vez que noté un cambio real fue en algo pequeño, demasiado pequeño para cualquiera que no estuviera prestando atención. Nora siempre había tenido el hábito de revisar las puertas.No una vez, sino que varias.Antes de dormir, antes de salir, incluso en medio de la noche. Era un gesto repetitivo, c
Leer más