El evento no figuraba en ninguna agenda pública, no había prensa, ni fotógrafos, ni discursos formales. Solo un salón amplio, luz cálida, música baja y personas que se conocían demasiado bien entre sí como para necesitar presentaciones.Era el tipo de reunión que no buscaba ser vista, sino confirmarse. Un ritual interno, una demostración de continuidad.Dorian y yo llegamos juntos, pero no como pareja. Caminamos uno al lado del otro con la distancia justa para no llamar la atención.Su presencia era discreta, casi neutral. Yo, en cambio, sentía el cuerpo tenso, como si algo en el aire estuviera mal calibrado.Los vi apenas entré.Caelan y Lina estaban cerca del centro del salón, rodeados por un pequeño grupo.No hablaban al mismo tiempo, no se interrumpían, no competían por el espacio. Era una coreografía suave, estudiada, donde cada uno parecía saber exactamente cuándo avanzar y cuándo ceder.Lina fue lo primero que noté.Serena, cuidadosa, demasiado tranquila para el contexto.No es
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