Aislamiento Funcional.
El aislamiento no empezó como una orden, empezó como una sugerencia razonable.
Dorian nunca me dijo “aléjate”, nunca usó verbos que implicaran ruptura, ni palabras que sonaran definitivas. Lo que hizo fue algo mucho más sutil: organizar mi cansancio.
—Estás sosteniendo demasiadas cosas a la vez —me dijo una noche, mientras revisábamos la agenda de la semana siguiente en la mesa de la cocina—. No es sano, ni para ti, ni para Noah.
No levanté la vista de la pantalla.
—Noah está bien.
—Lo sé. —Su