La estructura de cuarzo que emergía del Paraná no era solo piedra; era un procesador orgánico que latía al ritmo de la canción de Mía. El vapor de agua se condensaba alrededor de la figura de Marco, dándole una apariencia etérea, como un dios hecho de neblina y electricidad estática.El Sacrificio del Vínculo (Parte 1)Adrián tensó el arco, apuntando al pecho traslúcido de su hermano.—¡Suéltala, Marco! ¡Se acabó el tiempo de los fantasmas!Marco sonrió, y su voz no salió de su boca, sino que resonó en el aire, vibrando en los pulmones de todos los presentes.—No la tengo yo, Adrián. Ella me sostiene a mí. Mía es el ancla. Si disparas contra mí, la energía que me mantiene unido estallará, y ella será el centro de la detonación. Soy un parásito biológico ahora. Para que yo camine, ella debe dejar de respirar.Elena intentó avanzar, pero los hombres de túnicas blancas le cerraron el paso. Se movían de forma errática, con espasmos que delataban una naturaleza artificial. Leo, que los obs
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