POV Fabiola.Correr con tu hijo después de traicionar a tu hermana es la libertad más dolorosa que existe.El helicóptero vibraba mientras nos alejábamos de la iglesia. Aleksei a mi lado, Yuri piloteando, veinte hombres atrás armados hasta los dientes. Todos en silencio. Todos procesando lo que acababa de pasar. Yo había apuntado mi arma a Ángela Donovan, a la mujer que me salvó hace veintidós años, a mi hermana, por mi hijo.Miré por la ventana. Roma se hacía pequeña detrás de nosotros. En algún lugar allá abajo, Ángela estaba furiosa, rota, traicionada. Bruno probablemente quería matarme con sus propias manos. Y Gisel, Emma, Sofía, las niñas que vi crecer, me odiaban ahora. Lo había perdido todo. Excepto a él.Aleksei no me había mirado desde que subimos. Tenía los ojos fijos en el horizonte, la mandíbula apretada, las manos cerradas en puños. Cuando lo llamé "hijo" en la iglesia, algo en su cara cambió. No fue felicidad. No fue alivio. Fue rabia pura.—¿Cuánto tiempo? —preguntó fin
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