La arrastraron hacia un callejón lateral que estaba oscuro, Sigrid forcejeó, gritó. Pero nadie la escuchó, el fraccionamiento estaba demasiado aislado, había mucha distancia entre una casa y otra.La tiraron al suelo, el segundo hombre, se quitó el cinturón, el otro sacó un cuchillo pequeño de su bolsillo. y se lo mostró a Sigrid.—Por favor —suplicó Sigrid, las lágrimas rodaban por sus mejillas— tomen el dinero y las joyas, déjenme ir,, no me hagan daño.El hombre se rió.—Primero nos divertiremos, luego nos llevamos tus cositas bonitas.Por primera vez en mucho tiempo, Sigrid sintió miedo, un miedo terrible y profundo, desde que se casó con el padre de Mikkel, había estado protegida por el poder de la familia Skarsson, ahora sabía que sin ese apellido no era nada.La sujetaron entre los dos hombres, Sigrid luchó con todas sus fuerzas, pero era una mujer débil y asustada, no tenía ninguna posibilidad contra dos hombres jóvenes alcoholizados, cada vez que se resistía, le daban un go
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