El desfile en São Paulo transcurrió como un sueño.Las luces, la música, los flashes… todo conspiraba para destacar a Francine, que parecía flotar sobre la pasarela.Cada paso suyo irradiaba confianza y ligereza, y el público respondía con aplausos que resonaban como olas.Cuando el desfile llegó a su fin, varios periodistas se agolparon entre bastidores, ansiosos por arrancarle alguna declaración; después de todo, la nueva apuesta de Montblanc estaba en el centro de los reflectores.Respondió algunas preguntas con elegancia, esquivando con habilidad las más personales.En cuanto logró escapar del cerco, se quitó el vestido con ayuda de una asistente y se puso un conjunto sencillo de pantalón y blusa de seda, dejando el glamour atrás.Al salir al vestíbulo, lo vio.Dorian estaba allí, impecable, traje oscuro perfectamente ajustado, un ramo de flores blancas en las manos y esa mirada que mezclaba orgullo y ternura.Por un instante, todo a su alrededor pareció desacelerarse.No pudo con
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