— ¿Ves? — murmuró Adele, mirando a Pierre. — Si no fuera por tu prisa, habríamos llegado justo a tiempo.— No quería correr el riesgo de perder la reserva — respondió él, a la defensiva, mientras se acomodaba la corbata.Adele rió y negó con la cabeza, cruzándose de brazos.Los tres estaban cerca de la entrada del restaurante, observando a la gente que entraba y salía, cuando la puerta se abrió y apareció una mujer muy hermosa.Era alta, de cabello oscuro recogido con elegancia, y llevaba un vestido rojo que llamaba la atención sin esfuerzo.Se detuvo a pocos pasos de ellos, se acomodó el bolso en el hombro y dijo con un leve suspiro:— Vamos, amor, quiero quitarme estos zapatos de una vez.Francine sintió que el corazón le latía más fuerte al oír la voz masculina que respondió, apareciendo justo detrás de ella.— Claro, amor…Lohan apareció mientras sacaba la llave del coche del bolsillo.El gesto era casual, pero al levantar la mirada, se quedó paralizado por un instante.La sonrisa
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