Dorian se volvió entonces para saludarlos con un apretón de manos firme y cordial, con la postura impecable de un CEO acostumbrado a moverse en ambientes formales.
Adele, sin embargo, no pudo evitar comentar con su humor afilado:
— Si no hubiera visto el video del baile, jamás diría que eres el mismo hombre que Francine me mostró animando en un estadio.
Dorian desvió la mirada por un segundo y le lanzó a Francine una sonrisa que mezclaba leve incomodidad y diversión. Su voz, baja y aterciopelad