Zúrich se extendía bajo mi ventana, gris y ordenada. El hotel era anónimo, el barrio tranquilo, la identidad de Simon Clarke impecable. Llevaba tres días esperando la llamada de Thomas, usando el tiempo para reforzar mi cobertura, escribir artículos falsos, mantener el blog actualizado. La normalidad era mi mejor defensa.Pero por las noches, cuando la máscara se aflojaba, el frío regresaba.La estación en la montaña no se parecía a nada de Packer. Packer era un tiburón en aguas turbias, improvisando, corrompiendo. Esto era otra cosa. Esto era metódico, casi académico en su obsesión. No querían explotar la anomalía; querían cartografiarla, comprenderla, poseer su secreto. Eran coleccionistas de lo imposible.Y yo acababa de ofrecerme como su catador.Al cuarto día, el teléfono cifrado vibró. No era Thomas. Era el canal de Lena."Informe de situación: Consorcio Aural ha suspendido perforaciones en Kirguistán. Causa oficial: problemas de financiación. Causa real: desconocida. ¿Relación
Leer más