443. RESOLVIENDO EL TRABALENGUAS
ALESSANDRO:Me doy cuenta de que ambos se tratan más íntimamente. No intervengo, quizás ella le levante el ánimo con el lío de las flores, que le recuerdan a mi abuela. Se hace un silencio en el que ella sigue mirándolo insistentemente, con expresión preocupada. Luego se acerca, y ante mi sorpresa, lo abraza, quitándomelo de mis brazos.—Vamos Alessandro, no tienes que estar así. Ya te lo dije ayer, Ale hará de todo por encontrarlos. ¿Cenaste? —cambia inteligentemente de tema—. Ven, vamos conmigo, tienes que comer, has bajado de peso. Vigilaré que lo hagas, no me vas a engañar como ayer, que lo dejaste todo.Me habían ignorado por completo, como si yo no hubiera estado presente. Los veo alejarse, abrazados, rumbo a la cocina, los sigo. Observo cómo ella lo hace sentarse con sumo cuidado y le sirve, no solo eso, se sienta a su lado y lo obliga a comer como hacía mi abuela. Él la obedece en silencio, con la cabeza baja. Doy la vuelta, dejándolos solos, es bueno que mi suegra lo cuide as
Ler mais