454. DEVOLVIENDO EL MANDO
LILIAN:Sonrío al ver cómo Alessandro, según el sudor comienza a correr por mi cuerpo acentuando aún más mis formas enfundadas en un traje deportivo elástico ajustado que define muy bien mi cuerpo, pierde su concentración por mirarme. Y con ello permite que yo lo golpee o lo atrape varias veces, aunque no sé si es eso o que quiere atraparme él. Porque he notado varias veces que cuando me toca desplazarme, como estaba previsto, él solo mueve levemente la cabeza, y los hombres como una gran maquinaria cambian de posiciones, y termino siempre entre sus brazos, lo cual no me molesta en absoluto, lo aclaro, por eso no digo nada. Al fin terminamos todos cansados pero contentos.—¿Qué te pareció, jefe? —pregunta Humberto. Después de todo es su trabajo y quiere el reconocimiento de su jefe.—Hiciste un buen trabajo, Humberto, no me defraudaste. Bravo, chicos,
Leer más