La mente de Sol no paraba de dar vueltas. Sus pensamientos caminaban entre las preocupaciones por un examen próximo, su trabajo en el hospital y, sin querer, algún que otro recuerdo de aquella tarde extraña con Alicia, de la que su amiga había salido corriendo sin más.Estos días se debatía constantemente entre volver a escribirle o no, pero después de mucho pensarlo, decidió que no. Cada quien necesita su tiempo, se repitió. Y con esa idea, siguió adelante con su vida.En este momento se encuentra dando rondas por el área de Pediatría. Al caminar por la zona de cuneros, se detuvo frente a una ventana. Su corazón se enterneció al ver a los pequeños, tan diminutos y frágiles. Perdida en su dulzura, no se dio cuenta de que Maggie se acercaba por detrás con cautela. De pronto, su amiga dijo:—Serías una buena madre.Sol, que estaba concentrada, se sobresaltó. Luego del susto, su mente procesó las palabras.—Mmm, tal vez —respondió, y sin más, se volvió hacia Maggie—. ¿Vamos a la cafeterí
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