Tragué saliva al entrar a la estancia. La que se supone era mi estancia, pero ese hombre de mediana edad que estaba sentado en el centro, actuaba como si fuera suyo. Por un segundo, me quedé de pie en la entrada, observándolo. Lo había visto en persona menos de cinco veces en tres años, por lo cual, no estaba acostumbrada a su presencia. Su barba era puramente blanca, al igual que su cabello. Supongo que en su juventud, su tono debió ser muy parecido al de Alexander. O al menos, así lo imaginaba. Su rostro estaba cubierto de arrugas, en especial en la frente, a causa de fruncir el ceño, notoriamente. Es más, lo estaba haciendo justo en este momento. Pero lo que era inconfundible, que me hacía asegurar que era el padre biológico de Alexander, eran sus ojos, tan grises y profundos como los de mi esposo. Siento que en su juventud, debió ser muy guapo, pero a esta edad, perdió parte de su magia, como es normal. Vinicius, en cambio, a pesar de ser un cincuentón, con su aspecto podía s
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