CAPÍTULO 171 — Una botella vacía— Gabriel, amor… — La voz de Bárbara, melosa y cargada de una falsa preocupación, intentó romper su trance. Ella le puso una mano sobre el hombro desnudo—. Entra, vas a coger frío. Ella ya se fue. Era lo mejor.Gabriel se sacudió el toque de ella con un movimiento brusco, casi violento, como si le quemara la piel. No dijo nada. Dio media vuelta y entró al apartamento, dirigiéndose directamente a la botella de whisky que reposaba sobre la mesa de centro, esa misma mesa donde minutos antes había ocurrido la debacle.Se sirvió un vaso lleno, sin hielo, y se lo bebió de un solo trago, buscando quemar el recuerdo de la mirada de Isabella. Esa mirada de decepción absoluta. Y esas palabras… “Vamos a tener un hijo”.— Mentira —gruñó Gabriel, sirviéndose otro vaso—. Es mentira. Es de él. Tiene que ser de él.Bárbara, que había entrado tras él, recogió su abrigo del suelo pero no se vistió. Se sentó en el sofá, cruzando las piernas, observando cómo el hombre se
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