El edificio Franzani sin CEO ejecutivo tenía un sonido diferente.No más silencioso. De hecho, los pasillos estaban más transitados que de costumbre porque cuando el centro de gravedad de una empresa desaparece temporalmente, el resto de la estructura genera más movimiento intentando compensar. Más reuniones sin convocatoria oficial. Más conversaciones en los corredores. Más personas subiendo al séptimo piso con preguntas que antes llegaban filtradas por la agenda de presidencia y que ahora encontraban la planta directamente accesible.Pero la textura era diferente.El tipo de diferencia que existe cuando algo que funcionaba como eje ya no está en su lugar habitual y todo lo demás tiene que redistribuir el peso.Isidora lo notó desde el primer día.El miércoles después de la rueda de prensa, Enric Puig bajó al cuarto piso sin previo aviso. El consejero más antiguo del consejo de administración, con sus veintidós años de tablero y su manera de caminar que decía que había estado en dema
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