—Madre… —la voz aniñada de Ignasi asombra a Emily dándole a entender el grado de daño que le hizo al muchacho —¡Madre… madre! No… no, no, no, no, no —se lanza sobre ella a cubrir la herida.La culpa lo corroe, ver a su madre sin vida en el suelo rodeada de sangre es un insulto a su deber como hijo protector.—Ignasi —Emily lo llama sin acercarse —¡Ignasi basta! Ignasi —llama casi con desesperación —. Mírame —tiembla como una hoja —¡Mírame! — grita. Él la mira con tristeza reflejada en el rostro, pero ella comprende que está acostumbrado a que lo griten y lo humillen —. Está muerta, no podemos hacer nada —Ignasi se mira las manos ensangrentadas y mira a su madre tendida en el piso —, debemos dejarla, ella te amaba. Pero ahora debemos cuidarnos mutuamente porque tú, me defendiste —Emily suspira entrecortadamente. Eso le dolió en el alma porque no es una mala persona.Ella era su madre y aunque lo maltrataba, era el único cariño que había experimentado desde su nacimiento.—Si, tienes ra
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