Cap. 293: Un amor inesperado.
CAP. 110Olvidándose por completo del dolor de cabeza, Fabiola se acurrucó más contra él, pegando la espalda a su torso y cerrando los ojos para aspirar el delicioso aroma a madera y perfume caro que desprendía su piel. Se sentía protegida, plena.El movimiento hizo que Armando reaccionara. Soltó un suspiro bajo, estiró las piernas y abrió los ojos. Al notar la cercanía de Fabiola, se tensó un segundo, pero recuperó la compostura y se incorporó un poco, apoyándose en el codo.—Lo siento, me quedé dormido —dijo Armando, con la voz ronca por el sueño, mirándola con una mezcla de culpa y suavidad.—No importa —respondió Fabiola de inmediato, girándose para sostenerle la mirada—. Nunca he dormido tan bien.Armando la observó en silencio durante unos segundos. La luz de la mañana hacía que Fabiola se viera aún más vulnerable, y él sintió que esa maldita coraza de madurez que tanto le costaba mantener empezaba a tambalearse. Esbozó una sonrisa ligera, casi triste, y le apartó un mechón de c
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