Cap. 301: Un amor inesperado.
Cap. 118En ese instante, unos neumáticos chirriaron con violencia a la entrada del callejón. Unas luces altas barrieron la oscuridad, cegándola por un segundo, y la silueta de una camioneta negra se detuvo de golpe. La puerta se abrió y Teo saltó del vehículo antes de que este frenara por completo.—¡Vera!Teo corrió hacia ella, derribándose de rodillas en el suelo sucio, y la envolvió en sus brazos con un agarre desesperado. La levantó del suelo, pegando su rostro al de ella, llenándola de besos en la frente, en las mejillas, con las manos temblándole como nunca antes.—Te encontré, mi amor, ya estoy aquí, estás a salvo —le repetía Teo con la voz entrecortada, apretándola contra su pecho.—Teo... está naciendo, ya viene —consiguió decir ella, abriendo los ojos con un terror y una urgencia salvajes.Vera se aferró al cuello de su camisa con una fuerza inhumana y soltó un grito ensordecedor cuando una nueva contracción la obligó a arquear la espalda.Detrás de Teo, las sirenas de una
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